La importancia de un Ministerio de Ciencia y Tecnología
- @ericforcael
- 24 may 2015
- 3 Min. de lectura

A inicios de los 70’s el porcentaje de estudiantes en el sistema público superaba el 90%, hoy no alcanza el 40. Cada día más alumnos se mueven al sistema privado y particular subvencionado. Se suman a este hecho los problemas vinculados al profesorado (baja postulación a pedagogías, sueldos, etc.). Además, los problemas en la educación superior (lucro, calidad, etc.), complican aún más la situación. Para avanzar frente a esta problemática, el actual Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet ha planteado, como parte importante de su programa, la Reforma Educacional.
Sin embargo, los problemas antes descritos son sólo una parte de las tareas que aborda la cartera de educación y la reforma. El Ministerio de Educación también se hace cargo de la Ciencia y la Tecnología; ahí la situación se complejiza. Por mencionar algunos temas en esta materia, están por ejemplo los relacionados a fondos de investigación concursables (Fondef-IDeA, Fondecyt, etc.), becas de perfeccionamiento, reinserción de capital humano avanzado, creación de Centros de Investigación, entre otros.
Entrando al “área chica”, la problemática crece. Por ejemplo, la falta de una política clara de priorización de las áreas de perfeccionamiento que Chile necesita (el promedio de los últimos cinco años de Becas Chile para Doctorados en Ingeniería y Tecnología, no ha superado el 20%; el mayor porcentaje está en Ciencias Sociales), las excesivas trabas para investigadores jóvenes (exigencia de publicaciones ISI previas, experiencia en proyectos de investigación, etc.), deficiencias en la estimación de montos para proyectos de investigación concursables (por ej., Fondequip cubre la adquisición de equipos de investigación por sobre $50 millones, existiendo un alto número de ellos con un costo menor, que no pueden ser adquiridos a través de este fondo), entre otros problemas. Al afinar más el análisis, surgen incluso problemas que rayan en lo anecdótico, como que algunas Casas de Estudios Superiores para traducir un paper (en algunos casos producto de años de investigación), lo “suben” a la plataforma mercadopublico.cl para cotizar la traducción; eso es no entender nada sobre investigación.
Así, cuando hay un Ministerio de Educación preocupado por miles de jóvenes exigiendo legítimamente gratuidad, o por aquellas escuelas públicas con riesgo de cierre por sus bajas matrículas, etc., queda claro que la Ciencia y la Tecnología pasan a ser “el hermano pobre” de esta importante Secretaría de Estado. Un estamento con rango de Ministerio, podría prestar atención exclusiva y especializada a un área tan prioritaria para el país, como es la Ciencia y la Tecnología, y en este sentido se celebra y agradece la iniciativa impulsada por al actual Gobierno, que próximamente dará nacimiento a esta importante cartera.
Un Ministerio de Ciencia y Tecnología (el que impulsaría ir del actual 0,43 al 1% del PIB destinado a Investigación, Desarrollo e Innovación), gatillaría además la creación de SEREMIs que vendrían a resolver la inexistencia de centros regionales de Conicyt, fortaleciendo así la investigación a nivel regional (la que hoy se concentra mayoritariamente en tres regiones: Metropolitana, Bío-Bío y Valparaíso). Además, permitiría liberar al Ministerio de Educación de una responsabilidad que hoy no está dentro de sus prioridades.
Ahora bien, dada la inequívoca relación entre docencia e investigación, este Ministerio de Ciencia y Tecnología sería además un articulador entre el pregrado universitario (que continuaría siendo resorte del Ministerio de Educación), y el posgrado, integrando a este último a los múltiples Centros de Investigación en Chile y a las Universidades, entre otras variadas funciones enfocadas a resolver los problemas antes planteados.
En el caso específico de la Región del Bío-Bío, esta nueva cartera potenciaría iniciativas que hoy están en pleno desarrollo, como el Parque Científico-Tecnológico, y la Red de Centros Regionales de Investigación.
En fin, este nuevo Ministerio no podría sino traer cosas buenas para el país, y muy especialmente a nuestra región; próxima capital de la Investigación, el Desarrollo y la Innovación.



























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